La política colombiana está que arde, todos los días hay cambios relacionados con las elecciones que se nos vienen. Que Miguel Uribe Londoño, después de haber sido expulsado del Centro Democrático, será candidato presidencial; que la esposa de “pinturita” también; que los Lafaurie Cabal dejarán el uribismo; que Cepeda va a poder participar en más consultas -lo que es una verdadera sinvergüencería que nos cuesta más de 8 mil pesos por voto-; que aquí, que allá, que esto, que lo otro, para enloquecerse. Los medios afirman que habrá alianzas insospechadas cara a los comicios, y el primer debate que vimos en RCN el domingo pasado ya nos dio luces acerca de esa “gran consulta”: Paloma ganó de lejos ese primer asalto y se desdibujaron completamente Vicky Dávila, David Luna -qué tristeza de tipo afirmando que cumplirá con la impunidad propuesta en los fallidos acuerdos de paz con las FARC-, Aníbal Gaviria y ni qué decir de un Juan Daniel Oviedo que da grima y de un Galán de llorar, este señor definitivamente no recibió el ADN de Luis Carlos.
El canibalismo que vemos latente en las relaciones entre los candidatos es preocupante. No hay escrúpulos, se miente abiertamente y nadie responde por errores cometidos ni por malas decisiones en el pasado cercano y lejano. Es triste ver este nivel, extrañamos a estadistas como Álvaro Gómez, con talante, hombres de estado, intelectuales, grandes pensadores, líderes verdaderamente sensibles ante lo público. Hemos caído tan bajo, que tenemos a Petro dando discursos con sus borracheras “vivas” y a Cepeda afirmando que quiere ser “el digno sucesor” del alcoholizado; es que es de no creer. El 30% que registra Cepeda en las encuestas se debe a la sólida unión de la izquierda y no propiamente a ser agradable, a ser un candidato “fuerte” en todo el sentido de la palabra. “Tiene más carisma una agriera” que Cepeda, su aspecto deja mucho qué desear; será que “Gillete” no quiere patrocinarlo; es que esa barba china logra perturbarme. Y de paso le exigimos que diga la verdad acerca de su salud: Colombia merece saber y así debe ser, si los candidatos a suceder a Petro están en óptimas condiciones físicas y mentales o si padecen de alguna cosita. Este tema es serio, no podemos seguir viendo a Petro cantinfleando, hablando de su sexualidad, de las maravillas que hace en la cama y de lo inolvidable que termina siendo su desempeño en el lecho; ¡qué asco!
Este país ha sufrido mucho. Ya no tenemos sistema de salud, ya no hay ayudas para educación, ECOPETROL está destrozada, suceden masacres todos los días, no se han construido vías, ni viviendas de interés social, estamos en la inmunda en 3 años y medio de gobierno zurdo. La buena noticia está en que restan sólo 6 meses para ver salir a Petro de la Casa de Nariño, para verlo asustado y desprotegido, víctima de sus fantasmas y con una nación avergonzada por sus ejecutorias y por una vida personal deprimente. Nos ha gobernado un loco, un demente, un hombre trastornado, un adicto, una persona enferma, un mal ser humano. No veo a Cepeda con tanto tema, pero Ivancito daría el golpe de gracia a nuestra moribunda democracia, no podemos permitir que eso ocurra. Por ahora la situación está así: al Congreso votaremos por el Centro Democrático, tanto para Cámara como para Senado, porque necesitamos al presidente Uribe de regreso en el capitolio; y por Abelardo de la Espriella a la presidencia, y no votaremos en las consultas, en ninguna; veremos si con la evolución de los acontecimientos nos mantenemos en ello o seremos útiles participando de alguna manera.
Mientras tanto, seguimos paso a paso lo que viene sucediendo en Irán y apoyando cada ejecutoria de Donald Trump en favor del Occidente del que hacemos parte. Rusia, China e India están calladitas, Cuba se ahoga en su miseria izquierdista y en Nicaragua los Ortega no salen a la calle para evitar problemas. Maduro y su señora sufren las “mieles” de las prisiones estadounidenses y de alguna manera, se salda la gran deuda moral que tenían con Venezuela tras años de maltratos y saqueos. ¡Merecido!


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