Seleccionar página

Descertificación: El Sueño Bolivariano de Petro Hecho realidad

por | Jul 7, 2025 | Opinión | 0 Comentarios

Si algo ha demostrado el presidente Gustavo Petro desde el primer día de su mandato, es que está más interesado en destruir que en construir. Su desprecio por las instituciones, su obsesión ideológica, y su rechazo sistemático a la cooperación internacional han arrastrado a Colombia a una tormenta política, económica y de seguridad. Hoy, ante la inminente posibilidad de ser descertificada por los Estados Unidos por incumplir en la lucha contra el narcotráfico, Colombia se asoma al abismo. Y Petro, lejos de evitar el desastre, parece ansioso por empujarnos hacia el vacío.

La descertificación por parte de Washington no es un gesto simbólico. Es una condena formal que implica que la nación más poderosa del mundo ya no considera a Colombia un socio confiable en la lucha contra las drogas. Las consecuencias serían devastadoras: pérdida de ayuda económica y militar, suspensión de cooperación estratégica, sanciones financieras, y una mancha permanente sobre la reputación del país ante el sistema internacional.

Cualquier líder responsable haría todo lo posible por evitar este colapso. Pero Petro no es un líder responsable. Es un incendiario.

Petro y su Guerra contra Estados Unidos

Desde el inicio, Petro ha construido su narrativa en contra de Estados Unidos. Lo acusa de ser el culpable del narcotráfico, de explotar a América Latina, y de imponer su voluntad sobre los países del sur. Es el mismo discurso reciclado de los tiranos del hemisferio: Maduro, Ortega, los Castro. Petro sueña con estar en esa lista.

Para él, la descertificación sería un trofeo político. Podría victimizarse, culpar a Washington, y presentarse como el mártir rebelde de la región. Le daría la excusa perfecta para romper lazos, reforzar su discurso populista, y empujar a Colombia hacia una peligrosa autarquía ideológica.

Y no es casualidad que haya saboteado sistemáticamente la erradicación de cultivos ilícitos, debilitado la capacidad operativa de la Fuerza Pública, y acercado al régimen de Maduro con descaro. Petro quiere romper con el orden occidental. Sueña con ver a Colombia fuera de la esfera de influencia estadounidense, aunque eso implique hundir al país.

Una Ruina Económica Anunciada

Lo que Petro jamás dirá en sus arengas es que la descertificación sería una sentencia de muerte para la economía nacional. Colombia ya sufre los efectos de su gestión caótica: inflación persistente, fuga de capitales, caída de la inversión extranjera, y una confianza empresarial por el suelo. Si además el país es expulsado de los círculos de cooperación con Estados Unidos, las consecuencias serán brutales.

Washington es el principal socio comercial de Colombia. Representa más del 25% de nuestras exportaciones. Una descertificación amenaza con arrasar con tratados de libre comercio, excluirnos de mercados estratégicos, y disparar el riesgo país. Las calificadoras de riesgo no tardarían en rebajar aún más la nota crediticia, y los inversores se alejarían definitivamente. El desempleo aumentaría, el dólar se dispararía, y la pobreza se profundizaría.

Petro sabe esto. Pero no le importa. Prefiere dinamitar la economía antes que abandonar su cruzada ideológica.

Un Regalo Para los Criminales

El impacto más alarmante de una descertificación sería en la seguridad nacional. Colombia atraviesa una crisis de orden público sin precedentes en años recientes: expansión del ELN, fortalecimiento de disidencias de las FARC, récords históricos de cultivos de coca, y un Estado cada vez más ausente en las zonas rurales.

Sin el respaldo de la inteligencia, tecnología, y asistencia militar de Estados Unidos, la situación se volvería incontrolable. El país se convertiría en un paraíso para narcotraficantes, mafias, y grupos armados.

Y Petro lo permitiría con gusto. Su fallida política de “paz total” ha sido, en realidad, una rendición disfrazada de diálogo. Los grupos armados han aprovechado los ceses al fuego para expandirse mientras el Estado retrocede. No hay voluntad real de imponer autoridad. Petro no quiere combatir el crimen: quiere negociar con él, premiarlo, integrarlo al poder.

Una Colombia descertificada no sería una víctima del narcotráfico. Sería su cómplice.

Diplomacia del Aislamiento

La política exterior de Petro es un despropósito monumental. Ha insultado a aliados históricos, ignorado acuerdos estratégicos, y optado por aliarse con regímenes criminales. Ha desmantelado décadas de diplomacia cuidadosa con un discurso arrogante y desconectado de la realidad internacional.

Un presidente comprometido con los intereses del país haría lo imposible por mantener el respaldo de Estados Unidos. Petro, en cambio, parece desesperado por perderlo.

La descertificación sería el punto de no retorno. Le permitiría consolidar una narrativa de confrontación permanente con Occidente y justificar un viraje autoritario sin precedentes. Bajo su mando, Colombia dejaría de ser un socio confiable en la región para convertirse en un actor marginal, impredecible y cada vez más cercano al modelo venezolano.

Un Grito de Alerta

La posible descertificación de Colombia no es solo un problema técnico o diplomático. Es una señal de alerta máxima. Es la confirmación de que el rumbo del país ha sido secuestrado por un proyecto ideológico que desprecia la institucionalidad, la cooperación internacional, y el bienestar ciudadano.

Si esta catástrofe ocurre, la responsabilidad será exclusivamente de Petro. De su ceguera política, su desprecio por la ley, y su voluntad de destruir todo lo que no encaje en su visión del mundo.

Para Petro, la descertificación sería una victoria simbólica. Para Colombia, sería una tragedia nacional.

 

Caleb Rex

Caleb Rex

Ama el capitalismo porque premia el esfuerzo y odia el comunismo porque destruye la dignidad humana. Cree en Dios, en la familia, en la patria y en la libertad. Defiende el sentido común en un mundo que lo ha puesto en oferta. Aborrece el globalismo que pretende borrar fronteras, libertades, culturas y conciencias. Piensa claro y no camina en lo "Políticamente correcto".

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *