El debate sobre la capacidad aérea de las Fuerzas Militares ha estado centrado en las posibilidades de estas frente al conflicto interno. Se centró especialmente en ciertos tipos de aeronaves, las de plano fijo para poder adelantar acciones antinsurgentes y de defensa, centradas en los famosos Kfir y en los Super Tucano. Así mismo, por fuera de la Fuerza Aeroespacial, se enfocó especialmente en aeronaves de ala rotatoria (helicópteros) para el transporte de las tropas a las zonas más remotas donde se han ubicado los enemigos del país.
Sin embargo, la obsolescencia en la visión de esta capacidad, de la necesidad del dominio del aire, de la importancia de estar renovando el parque militar y sobre todo la burocracia técnica del poder civil que llevó a pensar que Colombia no necesitaba gran capacidad aérea y que era muy costosa; terminó por dejar a la FAC sin capacidad de defensa, sin capacidad real en el conflicto y consolidándola más como un holding de transporte de las FFMM. Tampoco fue posible desarrollar un sistema de defensa aéreo con base en tecnología ya usada en la Segunda Guerra Mundial como los misiles. Esto también tiene una explicación en relación costo/beneficio, especialmente pensando que los grupos terroristas no lograban el dominio del espacio aéreo. Sin embargo, los cambios en la guerra a nivel mundial les han permitido a los terroristas hacerse de tecnología de drones, con lo cual ya empiezan a dominar la táctica del bombardeo, logrando el viejo anhelo de estos grupos de poder atacar con gran capacidad de fuego sin comprometer demasiado el componente humano, como lo intentaron anteriormente con los cilindros de gas y tatucos. Con drones logran ataques más precisos y llegan por el aire a atacar las fuerzas en tierra y en los ríos, las cuales no tienen una manera eficaz de defenderse.
La respuesta como siempre, es tardía, y se combina con la necesidad de construir una fuerza con capacidad aérea como las del siglo XX, con aviones tipo caza para la defensa, lo que hará que el debate de cómo proyectar una Fuerza Aeroespacial eficiente, moderna y tecnológicamente superior a todos los posibles enemigos, nos plantee si es necesario pensar en hacer una fuerza convencional o aprovechar la coyuntura y dar un brinco tecnológico, operativo y táctico para posicionar una fuerza novedosa con toda la nueva tecnología y capacidades que se ven alrededor del mundo hoy. El hecho es que ya no se puede dar por sentado que el Estado tiene una superioridad aérea que el terrorismo no, puede que no tengan los aviones caza, pero tiene como llegar por aire, lo que demuestra que la guerra en el aire ha comenzado.


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