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Perseverancia

por | Mar 26, 2026 | Opinión | 0 Comentarios

Hace ya casi diez años que El Parche del Capuchino me abrió un espacio en su página para escribir columnas semanales con libertad absoluta para escoger el tema. Por aquel entonces estaba inmerso en política y mi prosa reflejaba ese interés, aunque con el tiempo empecé a explorar temas que se alejaban del día a día, quizá más enfocado a la reflexión interior. Luego me detuve. Pasaron años hasta que volví a escribir. Las palabras que antes fluían con una rapidez propia de quien tiene mucho por decir, ahora tardan en llegar, además acompañadas por la cautela necesaria para decir lo que quiero con la mayor claridad posible.

Al retomar esta columna me preguntaba sobre los posibles temas para cada entrega, y en verdad han pasado meses en los que he contemplado qué escribir. Ya hay suficientes escritos sobre el día a día, sobre la realidad del país, sobre política internacional, sobre los buenos y los malos, e incluso sobre los fenómenos y tendencias que nos dejan las redes sociales. Quizá mi mejor contribución sea llamar a la introspección, y tal vez el mejor modo sea a través de la historia. De ahora en adelante, y ojalá con contadas excepciones, este será un espacio para la reflexión a través de las vivencias de nuestros predecesores. Ojalá a los lectores les guste este espacio de introspección.

Aunque sea fácil pensar que nada tenemos en común con personas que han muerto hace ya más de 100 años, nada podría ser más incauto que pretender ver al pasado con ínfulas de superioridad. Como historiador sé que la historia puede convertirse en algo tedioso y aburrido. Pero como persona sé que en el pasado hay muchas lecciones que vale la pena recordar, al menos para entender cómo nuestros predecesores resolvieron sus problemas. Hace 100, 200 o 1000 años también hubo personas que enfrentaron dilemas; que amaron y sufrieron, que lloraron, perdieron todo, o al final quizá alcanzaron una victoria. Muchos factores nos desconectan de estos individuos. La muerte cada vez pierde más solemnidad, el querer pasar la página evita recordar, y la mirada que se inclina para revisar de nuevo el teléfono no dan tiempo para pensar. Pero allí están, quizá en algún video o reel de Instagram. Allí aparecen las Lecciones de Marco Aurelio o una brevísima biografía de algún grande como Napoleón o Julio César, por no mencionar nombres menos conocidos que seguro dejan a muchos interesados.

A manera de introducción, y a la espera de una entrega venidera, nuestro protagonista para esta primera serie de columnas será un sacerdote cuya parroquia fue la de Tocancipá, hace ya más de 200 años. Don Juan Manuel García de Castillo y Tejada fue Cura Vicario en la época colonial y vivió una vida digna de un guión teatral. Como tantos de nosotros, don Juan Manuel se enfrentó a una serie de problemas que sacarían lo mejor de sí mismo para seguir adelante. Fue un hombre que hoy no aparece en los libros de historia como protagonista, que no liberó continentes ni escribió tratados que lleguen hasta nuestros días. Don Juan Manuel era un cura, sí, pero un individuo común y corriente que tiene más en común de lo que podríamos pensar.

Hay momentos en los que la vida mide la entereza de carácter. Hay momentos en los que todo parece perdido y al final sale el sol. Don Juan Manuel García de Castillo y Tejada nos llevará primero por la senda de la perseverancia.

Juan Camilo Vargas

Juan Camilo Vargas

Historiador. PhD. en Historia de la Universidad de Notre Dame. Metal y Mishima.

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