Seleccionar página

Colombia, a cruzar el Rubicón

por | Jun 3, 2026 | Opinión | 0 Comentarios

Alea iacta est, «la suerte está echada» Julio Cesar

 

En Roma, la expectación ante el inminente choque entre César y Pompeyo era máxima.

 

El aristócrata Marco Celio Rufo escribía a Cicerón en septiembre: «Cuando más nos acercamos a la lucha inevitable, más nos asombramos de la grandeza del peligro. Ahí, está el terreno donde van a chocar las dos potencias del momento. Pompeyo está decidido a no dejar que César sea cónsul antes de haber entregado su ejército y sus provincias. Y César está convencido de que sólo tiene salvación conservando su ejército. Esta obstinación, esta temible alianza no desembocará en oculta animosidad, sino en una guerra abierta».

 

En la práctica, Roma durante los tiempos de Pompeyo se encontraba al borde de una guerra civil por cuenta de un senado hostil que se oponía a las reformas que buscaban las nuevas generaciones entre los cuales se encontraba un joven esbelto y fortachón llamado Julio César.

 

En el mundo de las traiciones el imperio romano no fue la excepción de tal forma que cuando Julio César se fue para la conquista de la Galia quienes se quedaron en sus tierras se pasaron al bando de Pompeyo y su sanedrín senatorial, creando un clima tan hostil que Fernando Lilo Redonet, doctor en Filosofía clásica y escritor en su texto: El Rubicón, la frontera prohibida que Julio César cruzó por decisión divina ( 16 de enero de 2024) sostiene que: Todos ellos –Pompeyo y el Senado– eran conscientes del peligro que representaba César.

 

Tras el triunfo de Julio César en Galia, el ambiente en Roma se puso tenso al saber que se encontraba a días de llegar a la frontera prohibida que separaba a Roma del mundo: el rio Rubicón. El Rubicón señalaba el límite entre la Galia Cisalpina e Italia, y según la ley romana ningún gobernador provincial podía atravesarlo al frente de sus tropas so pena de ser declarado enemigo público.

 

César, era plenamente consciente de las consecuencias que tendría el hecho de atravesar el río con sus legiones. Por ello, expresando en voz alta sus encontrados sentimientos, dijo a sus hombres: «Ahora, todavía podemos retroceder, pero si atravesamos este pequeño puente, todo tendrá que resolverse con las armas».

 

Julio César atravesó el Rubicón y lo demás es historia.

 

Guardadas las proporciones históricas, Colombia se encuentra en la misma encrucijada para la elección del 31 de mayo de la primera vuelta presidencial y, segunda en caso de; presentando un clima hostil durante la presente campaña electoral muy similar a la Roma de Pompeyo; encontrándonos al borde de una guerra civil de inimaginables proporciones; el congreso y los demás poderes institucionales no se quedan atrás más aún cuando el registrador Penagos entregó sin ninguna explicación previa el código fuente electoral al procurador El Jach quien dice: esta boca no es mía, para sancionar a los más de 91 funcionarios del desgobierno amoral del señor de Petro caos y su banda de caníbales que actúan al acecho por el presupuesto nacional.

 

De tal forma que el tigre Abelardo se encuentra en una posición similar a Julio César: Cruzar el Rubicón para salvar a Colombia.

 

En una decisión divina, la afluencia en los puestos de votación es alta.

 

Pareciera que Colombia decidió atravesar el Rubicón.

 

Tiene que suceder una fuerza externa malévola para que nos roben las elecciones.

 

Que Dios y la virgen tengan misericordia de Colombia.

 

Puntilla: Y, Paloma Valencia infringiendo la ley electoral haciendo acto de campaña a menos de 48 horas en Unicentro, Bogotá. Colombia, se merece su suerte.

Rafael Gomez Martinez

Rafael Gomez Martinez

Magíster en Comercio Internacional Universidad Sergio Arboleda. Docente universitario en las áreas de micro, macro economía, economía internacional, pensamiento económico, comercio internacional en las Universidades: Sergio Arboleda, UDCA, San Buenaventura, San Martín, Jorge Tadeo Lozano. Asesor en procesos editoriales, comercio exterior y finca raíz. Columnista de opinión en El Nuevo Siglo desde 1995.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *