A pesar de las adversidades de la crisis “actual” de la salud, en El Hospital donde fue internado mi amado padre, quien consultó el pasado mes de julio (16/07/2026), por primera vez en 74 años en una institución prestadora de servicios de salud – IPS –; hospital aún no reconocido como universitario, a pesar de haber tenido la fortuna de recibir allí parte de mi formación médico-quirúrgica en aquellos tiempos de pregrado. Evidentemente, de ACTUAL, la crisis de la salud no tiene sino el nombre que le dan en las noticias, pero se remonta, sin duda alguna, a muchos períodos gubernamentales de derecha, ultra derecha e izquierda; y lleva, al menos, en lo que tengo de uso de razón, unos, mal contados, 28 – 30 años.
… César Augusto Gaviria Trujillo – Ernesto Samper Pizano – Andrés Pastrana Arango – Álvaro Uribe Vélez – Juan Manuel Santos Calderón – Iván Duque Márquez – Gustavo Francisco Petro Urrego… Quienes hayan pertenecido, en los períodos de los presidentes mencionados, al Congreso de la República (Senado de la República y Cámara de Representantes) … La famosa Ley 100 de 1993… Las Reformas… El Ministerio de Salud… de Salud y Protección Social… el de Educación… el del Trabajo… el gabinete completo… El censo electoral… El umbral de los Partidos… Los votos válidos… Los votos en blanco… Los votos nulos… El abstencionismo…
Desde que inicié la carrera de medicina en la Universidad de Antioquia – UdeA –, en septiembre del año 2000, ya se escuchaba por parte de los docentes universitarios (muchos de ellos, ya galenos con experiencia), las fuertes críticas al sistema “actual” de la salud en el país y que, aunque se benefició y se amplió la cobertura para toda la población pues solo estaban “El Seguro Social para los pobres y la salud particular para los ricos y adinerados”, recalcaban que “La Ley 100 era muy buena, pero no era para ponerse en práctica en países como el nuestro, ya que estaba diseñada para países como Canadá, países del primer mundo”. Al parecer, ya visionaban la crisis “actual” que perduraría por décadas, convirtiéndose la salud en un “negocio rentable” – corrupto –, donde “las administradoras de los recursos que eran para la salud desangraban al sistema y le daban un uso completamente diferente para el rubro que debía destinarse para la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad”.
Fuimos transcurriendo por los trece semestres de formación médica en nuestra alma mater, estuvimos varios períodos de tiempo en cese de actividades académicas: “en paro”, sufriendo recortes presupuestales, y hasta una “marcha de batas blancas” tuvimos que hacer recorriendo la ciudad y obstaculizando de forma pacífica el tráfico de la ciudad para que cumplieran con los pagos a los docentes, al personal asistencial, compraran insumos faltantes y estuvieran pendientes del mantenimiento preventivo y correctivo de equipos médicos e infraestructura del hospital universitario y las sedes del área de la salud de la universidad que tanto nos enorgullece.
En el pregrado tuve la oportunidad de estudiar con Diana Carolina Corcho Mejía “Caro Corcho” – ex ministra de Salud y Protección Social –, una persona a quien respeto, aprecio y recuerdo con mucho cariño. Durante el acto médico como tal, la academia, las rotaciones asistenciales, los trasnochos y los estudios que conlleva una carrera como la medicina humana, ella siempre fue “de amores y de odios” para algunos compañeros, pues en las asambleas estudiantiles siempre fue fuerte y cortante, defendiendo sus ideales políticos y sus posturas algo radicales. Por mi parte, era de los que respetaba sus pensares, así no compartiera algunos de ellos; nunca tuvimos roces o malos entendidos que afectaran nuestro desempeño académico o las relaciones interpersonales de la cotidianidad. Me puse muy contento cuando fue elegida en un cargo tan importante, y aún me pregunto si no pudo o no la dejaron, durante sus escasos nueve (9) meses de ministra, hacerse entender y poder avanzar en cambios que se hacían necesarios para el sistema “actual” de salud. Sin embargo, ahí le queda, al menos, un período importante como Senadora de la República, donde le deseo mucha lucidez, tranquilidad y enfoque, para formular o promover reformas, transiciones, programas, políticas públicas, entre otras; que les sirvan a todas las personas en el territorio nacional; “jugándosela por la vida” desde su curul 2026 – 2030.
Tristemente, cuando se habla de Educación, Justicia, Equidad Social y/o Salud, muchas personas son tildadas “de izquierda”. Creo, con la división y polarización política actual del país, y los votos totales por los candidatos a Presidente/Vicepresidente de ambos partidos en segunda vuelta, que es más que claro que no debemos estigmatizar ningún espectro político, ningún partido, orientación o ideología, pues en cuanto a La Salud Integral, principal motivo de este escrito, debe ser transversal, debe ser para todas la personas, pues puede haber dinero, tiempo libre y las necesidades básicas cubiertas, pero si no la hay, nada más se puede tener ni disfrutar si no está la salud primero, para poder ejecutar todo lo demás que nos brinda la vida, lo bueno y lo no tan bueno
Luego del viernes 14 de diciembre de 2007, fecha en la que nos graduamos 114 Médicos y cirujanos de la UdeA, comenzó la época del servicio social obligatorio – SSO –, “el rural”. En las Empresas Sociales del Estado – ESE – donde ejercimos nuestra vocación, durante mínimo un semestre, se veía la escasez de recursos tanto en zona urbana como rural, tocaba trabajar en las veredas, los hospitales de primer nivel, los puestos de salud, “con las uñas”; con limitados insumos médicos o fármacos, pocas o nulas ayudas diagnósticas de imágenes o laboratorio. En fin, todo tan distante de los “Gold standard” (la mejor opción), aprendidos en la literatura médica del mundo ideal, tan alejado de nuestra realidad “actual”. Sin pagos oportunos, atrasos de hasta tres, cuatro, seis meses en los salarios; tan parecido al día de hoy donde recortan personal, cierran servicios hospitalarios, inhabilitan camas de hospitalización sin importar el grado de complejidad, entre muchos otros ejemplos.
Esta situación se tornaba cada vez más repetitiva, incluso cuando ya se ejercía la profesión en ciudades principales y Hospitales “ESE”, o clínicas u hospitales públicos, privados o mixtos que, incluso teniendo el apoyo de las alcaldías, se hacia inviable el sostenimiento al mediano y largo plazo. Mejor dicho, la crisis “actual” de la salud cada vez más agudizada, incluso afectando mis primeros pinitos como profesor de cátedra en módulos del VII semestre de Medicina, del VI semestre del núcleo de adolescencia, del VIII semestre de Nutrición y dietética, del II año de la residencia de pediatría y de un mes del internado. Y así, desde el año 2000, de estudiante de medicina, hasta la fecha, como médico y cirujano, especialista en salud ocupacional…
Para resumir la crisis “actual” del sistema de salud, les comparto esta historia personal titulada: “La Odisea de Memo”; no el poema épico griego de Homero; sino un relato vivido en primera persona, como acompañante y cuidador, el otro lado de la historia que nunca pensé vivir, siendo médico. De ahí, probablemente, el adagio popular que dice que “los médicos también se mueren”. (“Memo” es mi papá, Joaquín Guillermo Ospina Mejía).
“La Odisea de Memo: I parte”
- 1:30 a.m. Medicina domiciliaria
- 4:00 a.m. Traslado en ambulancia a Urgencias (solo tenían una disponible en el área de cobertura y quedaba bloqueada hasta que el paciente fuera aceptado)
- 4:45 a.m. Urgencias (Triage 3) = +/- 20 horas para la atención, en promedio
- Plan B = Consulta Prioritaria (Estaba a dos días y solo asignan las citas a primeras horas de la mañana; la gente llega desde las 3-4 a.m. a hacer la fila a ver si alcanza ficho). Ventaja: un posible traslado a hospitalización. Desventaja: firmar alta en urgencias, empezar de forma voluntaria la llamada “Carrera de la muerte”, acarrear del bolsillo propio el servicio de ambulancia particular, depende de si es básica o medicalizada, y hasta del peso corporal del paciente para definir la tarifa que se factura por horas. Un compañero pudo ayudarme con una cita para las 8:00 p.m. – la cita fue cancelada para alguien más –
- Plan C = Cita ambulatoria – consulta externa (no prioritaria) = estaba, la más cercana, a 12-15 días
- Plan D = Me comuniqué con dos colegas urgentólogos, justo habían salido en el último recorte de personal, días atrás
- Plan E = Contacto a una gran amiga en urgencias de una Clínica muy reconocida de la ciudad. Me dice: “no estoy de turno, pero no lo lleves allá que con la EPS que tiene lo devuelven y no te lo reciben, quédense allá mejor”
- Plan F = Otra amiga, de las más tesas del pregrado, quien trabaja en un hospital privado reconocido de alta complejidad me contaba que llegaba al mediodía, que me de pronto me podía ayudar, pero que solo tienen siete cubículos habilitados en urgencias y ya estaban sobrecopados, con más de 28 personas en sillas, ¡y hasta en el piso!, como “hospital de guerra”
- Plan G = Otro compañero del pregrado, en otro Hospital de alta complejidad me dice: “ni lo traigas para acá que, si 20 horas te parecen mucho, aquí estamos a 2 o 3 días de espera, no te vayas a traer a tu papá pa’cá”
- Pasado el mediodía, solicitamos un triage de reclasificación porque vimos que mi papá empezó a cambiar el color de la piel, a respirar diferente y a dificultársele la fluidez de su comunicación, aunque sin desorientarse ni perder el sentido. Afortunadamente consciente y permitiendo que “me hagan todo lo que haya que hacer, Dios sabrá si me llegó el momento de partir”
- 1:40 p.m. Luego de verlo con afectación en sus signos vitales por parte del enfermero de triage, lo reclasifican como triage 2…
- 1:52 p.m. Lo ve la médica general de urgencias…
- 2:18 pm. Le pregunto a la médica (de colega a colega): ¿Dejarías aquí a tu papá o firmamos alta voluntaria mejor? Me responde: “Aquí tenemos, para lo que se está sospechando, los recursos para estabilizarlo (neumología – pulmones – / medicina interna / renal – riñones – / ecografía cardiovascular, UCI – Unidad de Cuidados Intensivos –, UCE – Unidad Cuidados especiales –, hospitalización); y, en caso de necesitar algo más, se remite a otra institución que espero que no, porque ahí si sería mejor el alta voluntaria por la demora en los traslados interinstitucionales” (irónicamente, algunos meses atrás, el papá de una colega/amiga falleció esperando la aprobación de un procedimiento de intervencionismo cardiovascular en otra institución médica, luego de muchos días de espera), y eso nos generaba un gran temor
- 2:54 p.m. Lo urgentizan… Lo hospitalizan… Lo pasan a medicina interna… Luego, al urgentólogo…
- 3:57 p.m. Hospitalización en cubículo mientras hubiese cama en UCE. No más de una hora después y ante lo delicado de su estado de salud, decidieron el trasladado a UCI cardiovascular. El intensivista habla conmigo, mi papá está estable y consciente, a pesar de lo delicado. Ya mi hermanita se había ido para la casa a traer lo necesario para el paciente en cuanto a higiene personal
- 4:48 p.m. Algunos medicamentos ordenados desde urgencias no estaban disponibles en el stock del hospital, y hubo que llevárselos por nuestra cuenta para no interrumpir el tratamiento que llevaba en casa y poderle dar continuidad
- 9:32 p.m. (del tercer día). La auxiliar de enfermería le dio un medicamento ya suspendido por los especialistas desde el ingreso a hospitalización y doble dosis de un medicamento que generaba somnolencia profunda. A pesar de la negligencia, que afortunadamente no pasó de ser un incidente (suceso que no causó daño); lo que sorprendió fue la respuesta de la enfermera jefe del servicio ante el evento: “Ay si, qué pena. Es que como no nos pagan a tiempo y no hay suficiente personal, ese error le pasa a cualquiera”. Entendible, sí, claro, estamos en la crisis “actual” de la salud; justificable, de ninguna manera
- Cuatro días después. Programan traslado a UCE. No había cama, todas estaban ocupadas. Aquí cabe resaltar que hace menos de un mes cierran 200 camas en hospitalización, 40 camas en urgencias, una unidad completa de sus UCI y el servicio de pediatría (aunque por la edad de mi papá, este último no aplicaría); todo aquello dado el déficit financiero que ya no cubre los insumos, equipos; el mantenimiento preventivo y correctivo, la infraestructura; y los salarios del personal de talento humano en todos sus ámbitos administrativos y misionales
- Cinco días más tarde. Hospitalización en pisos (general)
- Pasan tres días. Dan el alta médica, pero depende de la autorización del oxígeno suplementario/domiciliario de la EPS (que lo aprueben y lo lleven a casa, tanto el generador como la pipeta para movilización y transporte extra hospitalario)
- Un día más. El oxígeno llegó a casa, tal cual se solicitó. Sin embargo, fue una cama que pudo ser desocupada y habilitada para alguien más, pero tomó un día más, todo el trámite administrativo que conllevaba la aprobación
- En total, 13 días/13 noches después regresa mi papá a casa
Este tipo de situaciones te monta en una montaña rusa de emociones y en medio, igualmente, de nostalgia, intranquilidad, incertidumbre, tristeza y ansiedad, pero con todo el cariño, el amor, el humor y las sonrisas que se le puedan sacar a esta historia de aprendizajes de vida, donde prime siempre «la calidad de vida y el buen morir», sin rabias ni rencores, a pesar del sentimiento de impotencia y conscientes de la voluntad de Dios. Todo esto nos adentra a “Las mil y una noches”, un trascender por medicina general… Intensivistas… Urgentólogos… Internistas… Psiquiatría… Psicología… Toxicología… Nutrición y dietética… Fisioterapia… Terapia respiratoria… Radiología… Cardiología… Enfermería… Auxiliares… Camilleros… Laboratorio… Personal de alimentación… Servicios generales… Personal de aseo… Vigilantes… ¡Gracias a cada persona que fue participe de este proceso de atención!
“La Odisea de Memo: II parte”
Ya estando de alta, sigue la historia, un día cualquiera:
- 8:00 a.m. Autorizaciones para laboratorios y citas con especialistas ambulatorios. Nos corresponde el ficho 376 (reparten 400 diarios). “Es que toca madrugar y llegar desde las 4-5 de la mañana para que los atiendan rápido”
- 4:12 p.m. Ficho # 342
- 4:28 p.m. Se escucha el llamado del # 376
Reclamar la medicación, cualquier otro día:
- No tan tedioso como las autorizaciones
- Solo entregan la medicación para un mes, así esté ordenada por tres (3) meses (toca “el mismo paseo” de espera y paciencia mensual y no trimestral)
- Con los medicamentos que no tienen disponibles, se le hace entrega de un soporte que dice: “Se encuentra DIFICULTAD LOGÍSTICA y no se cuenta con más opciones de entrega”. Nada que hacer, figura comprarlos a pesar de contribuir mensualmente con un porcentaje (%) importante de su pensión mensual para salud; y medicamentos que, en este caso están por encima de los 200-300 mil pesos colombianos mensuales
- ¿Cómo harán entonces las personas subsidiadas y/o las pertenecientes a lo que ahorita mismo se conoce como ventanilla social o Registro Universal de Ingresos – RUI –, el famoso “SISBEN” de los grupos A-B-C?
- El grupo D está clasificado como “la población no pobre y no vulnerable”; a quienes también nos afecta el bolsillo este tipo de situaciones médicas y que, igualmente, debemos estar en el régimen contributivo como cotizantes o beneficiarios, cuando aplique
¿Fin?
Confiemos pues, compatriotas, que el plan de choque de los primeros 90 días (tres meses), del nuevo Gobierno que inicia desde este viernes 7 de agosto, bajo la batuta del Presidente de la República, Abelardo Gabriel De La Espriella Otero, pueda conservarse “¡Firme por la Patria!”, con voluntad y perspectivas sostenibles, viables y duraderas en el tiempo para La Patria Milagro, que realmente abarquen todo el territorio nacional, más allá del papel; y beneficien a toda la población (casi 54 millones de habitantes: unos 51 millones de nacionalidad colombiana y dos a tres millones de extranjeros en el país, sean legales, ilegales o en tránsito migratorio)
Que soga al cuello carga y entrega el ministro de Salud y Protección Social del Gobierno saliente, Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez; ¡Qué chicharrón! Como decimos coloquialmente aquí en Antioquia, recibe la ministra designada, Ana María Vesga Gaviria, como parte del gabinete del Gobierno electo.
Con todo el cariño y respeto,
Santiago Ospina Fonnegra
Ciudadano colombiano en ejercicio.


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