Póngale la raya al tigre
Ninguno de nosotros conoce realmente su fin ni qué mano nos guiará hacia él, Balduino IV.
Dicen que el rey Balduino IV (1161–1185), conocido como el Rey Leproso, gobernó el reino de Jerusalén desde 1174 con apenas trece años, dedicando gran parte de su reinado a contener el poder creciente de Saladino, el sultán más poderoso del mundo musulmán. Bajo su dirección, el reino cruzado mantuvo su vitalidad resistiendo las ofensivas musulmanas hacia Jerusalén marcado por las disputas internas entre la nobleza, así como la preocupación constante por la sucesión, lo que lo llevó a buscar consejeros capaces y a asegurar un heredero que evitara una crisis dinástica.
El sultán Saladino avanzaba desde Egipto con el ejército más grande jamás visto. Saladino, se enteró de la enfermedad del rey. Sabía que entre los nobles cruzados se presentaba una división por el poder interno teniendo en cuenta sus condiciones de salud.
El temor se apoderó de Jerusalén.
Balduino IV entregó su dolor al Dios creador reuniendo a sus fieles hombres cruzados, sacando fuerzas donde no las tenía para enfrentar a Saladino con la furia y lealtad de sus caballeros templarios.
Todo parecía perdido.
Sin fuerzas, con una valentía y ferocidad contundente se levantó de su cama de enfermo para salir de sus murallas enfrentando a Saladino tomándolo por sorpresa, rompiendo la unidad de su ejército por la mitad quedando atrapado en medio de la batalla cuando el segundo ejercito cruzado llegó con sus caballos retomando el dominio del terreno, produciendo la humillación a Saladino quien termina huyendo con su poderoso ejército diezmado.
Guardadas las proporciones históricas, Colombia está viviendo en tiempo presente una batalla campal espiritual, cultural, económica, social, política contra el feroz ejército del socialismo carnívoro del siglo XXI en sus diferentes formas de lucha con la benevolencia de la casta política que nos condujo al lugar en que nos encontramos.
En estos oscuros momentos de Colombia donde la degradación moral de la sociedad colombiana llegó a su punto más bajo, como bien lo denunció Gabrielle D´Annunzio con respecto a la degradación moral de la sociedad italiana antes de la llegada de Benito Mussolini, hay que pasarle la cuenta de cobro a varios actores y actrices, meretrices de opinión, quienes votaron por el desgobierno amoral, déspota y corrupto del señor del Petro caos y su banda de caníbales que actúan al acecho por el presupuesto nacional y a esa derechita cobarde, como la llama Santiago Abascal de VOX en España, que no supo cómo defender sus principios y doctrinas por jugar políticamente correcto con ese socialismo carnívoro del siglo XXI que nos condujo al lugar en que nos encontramos.
En medio de la degradación moral de nuestra sociedad en tiempo presente si hay una persona que defendió sus principios y doctrinas ese fue Germán Vargas Lleras quien en una de sus últimas alocuciones en la Universidad de Santo Tomás sostuvo que Colombia debe unirse a quien pique en punta en las encuestas, de lo contrario Colombia caerá a las puertas del infierno de Dante y difícilmente saldrá de ella.
Germán, la tenía clara.
Quienes no la tienen la tienen clara es esa amalgama de pseudo intelectuales del petrosantismo que se apoderó de la campaña de Paloma Valencia con un ex presidente Uribe totalmente perdido y desdibujado en medio de las garras del socialismo, wokismo, carnívoro del siglo XXI que nos condujo al lugar en que nos encontramos.
Colombia está advertida.
Puntilla: Póngale la raya al tigre, tal vez sea nuestra última oportunidad.


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