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¿VAPEO, CIGARRILLO O CANNABIS?

por | Sep 29, 2026 | Opinión | 3 Comentarios

El fumar cigarrillo o el consumo de tabaco es una de las principales causas prevenibles de muerte y enfermedades en el planeta tierra, y aunque los daños que causan sus más de mil sustancias químicas (más de 300 evidentemente tóxicas y perjudiciales para la salud), acompañan a la humanidad desde hace muchas décadas, el vapeo se está posicionando a pasos agigantados en la sociedad desde la época peri pandémica (la CoViD-19), a pesar de llevar en el mercado estadounidense algo más de 20 años.

Desde el año 2003, “made in China”, el vaping (dispositivos conocidos como cigarrillos electrónicos, vapeadores, vaporizadores, vaps, vaper o vapos que permiten aspirar vapores con humectantes, esencias, aromatizantes, nicotina, anfetaminas, marihuana, entre otras), fueron creados con el objetivo de disminuir el uso del tabaco o el cigarrillo de combustión, pues el 65 % de las personas fumadoras de cigarrillo suspenden su consumo, cuando empiezan a vapear.

El vaper es el derivado del tabaco más utilizado en la población adolescente, joven y adulta joven; pues su popularidad se ve incrementada al verse como inofensivo y con menos daños que el cigarrillo convencional.   Dentro de sus atractivos podemos encontrar: formas, tamaños, colores, sabores, métodos de carga, “no poner los dientes amarillos”, el estatus social, su aceptación en redes sociales y que “es un humo que no molesta porque huele muy rico”.

Algunos vapeadores (específicamente las sustancias a ser aspiradas), pueden tener concentraciones de nicotina, así el certificado o la etiqueta con los componentes diga lo contrario.   Además, contienen propilenglicol y glicerina vegetal (irritantes de las vías respiratorias); saborizantes como el diacetilo (que son para comer no para inhalar), asociado a enfermedades graves en los pulmones; sustancias químicas que contienen tolueno (hidrocarburo), benceno (solvente) y metales pesados como el plomo, arsénico, cadmio, níquel, estaño, manganeso, entre otros; utilizados en procesos industriales como la soldadura, la producción de baterías, cerámica, vidrios, plástico, etc.

Todos los componentes mencionados en el párrafo anterior, hacen que el consumo habitual de los vaporizadores vaya desencadenando enfermedad periodontal, infecciones orales e incluso quemaduras intrabucales; alteraciones del ritmo cardiaco (la frecuencia de los latidos del corazón) y de la presión arterial.   A su vez, hay un daño de los vasos sanguíneos con el riesgo de trombosis o isquemia, impidiendo un flujo sanguíneo con el adecuado aporte de oxígeno a los diferentes tejidos u órganos del cuerpo, afectando principalmente: piel, riñones, corazón, pulmones, cerebro; también disminuye las defensas del organismo, aumenta el riesgo de cáncer (tráquea, bronquios, pulmones), exacerba la crisis asmática y ha hecho qué incluso personas sanas lleguen a estar hospitalizadas con oxígeno suplementario para poder respirar adecuadamente.   Sumado a los riesgos perinatales, tales como el bajo peso al nacer, la amenaza de aborto, las pérdidas tempranas del embrión/feto, el parto prematuro, entre otros.

Y en cuanto a salud mental, el vap puede tener más riesgo o asociación con episodios depresivos, ideaciones suicidas (findahelpline.com), déficit de atención/hiperactividad, dificultades con el aprendizaje, la memoria, la concentración; trastornos de ansiedad, del sueño; dependencia, adicciones; y el acercamiento, un paso más, al cigarrillo de combustión y a otras sustancias, entre ellas las psicoactivas, como el cannabis (tetrahidrocannabinol – THC –).

Un cartucho de vapeo permite un promedio de hasta 250 inhalaciones, el equivalente al consumo aprox. de 30 cigarrillos, por lo que podría dañar en tres (3) años lo que el cigarrillo haría en 10, al ser un humo “más delgadito” que penetra profundamente los tejidos, sin decir en ningún momento, ni siquiera por error, que entonces el cigarrillo sea mejor.

En cuanto al consumo de cannabis, recuerdo cuando en clase de medicina interna en V semestre en la clase de EPOC – enfermedad pulmonar obstructiva crónica – (condición respiratoria común en abuelitos fumadores de tabaco o cigarrillo “pica pulmón” y abuelitas que habían cocinado con leña o carbón); un profesor brillante nos explicaba como un “cigarrillo de marihuana” (un “bareto”), equivalía al daño pulmonar de siete (7) cigarrillos tradicionales, al ser un humo “más espeso”.   Puede que la marihuana, ahora menos estigmatizada, socialmente hablando, desde la legalización de la dosis mínima permitida en nuestro país (tenencia de hasta 20 gramos de “hierba”), y que “lo único bueno que tiene” sería que “es natural, viene de la tierra, es orgánica, no tiene químicos, no da cáncer” (cómo si lo hace el cigarrillo), pero pulmonarmente hablando, al estar en combustión, la marihuana haría un mayor daño al realizar las equivalencias, resaltando que no es igual para el uso recreacional u ocasional, pues termina siendo peor cuando ya hay dependencia o adicción, sin decir nunca que el cigarro sea mejor.

En resumen, ¡No le entres a tu cuerpo nada que eche humo! (Al menos en lo que si puedes decidir y controlar, de forma individual).   Ya en lo que respecta a la contaminación del aire y la polución si sería “harina de otro costal”.

Y como no se trata solo de querer dejar el consumo o no, nunca sobra pedir en la EPS – Entidad promotora de salud – a la que se pertenezca, la cita con medicina general o medicina familiar, para el manejo interdisciplinario de la adicción o la dependencia (psicología, toxicología, terapia respiratoria, psiquiatría, nutrición; entre otros profesionales de la salud), evitando así cambiar un consumo por otro, que igual genera daño y alteraciones en la salud, tanto con la sustancia psicoactiva como con la nicotina.

Entonces, ¿mejor vapeo, cigarrillo o cannabis?

¡Ninguno de los anteriores!

Santiago Ospina

Santiago Ospina

Médico y cirujano, Universidad de Antioquia (UdeA) | Especialista en salud ocupacional, Universidad CES | Profesor de cátedra | Técnico en fundición y metalurgia | Viajero | Ciudadano «do mundo» | Pseudodromomaníaco | Motero | Paisa | Colombiano | Integrador de aprendizajes | Holístico | Equidad social | Calidad de vida | Armonía & Tranquilidad | Santi Ospina / SpiderDoc / Tiago gO GO!

3 Comentarios

  1. Que buena información, sería interesante que los programas de promoción y prevención que realizan las EPS se enfocarán más en la menos compartir información como está a toda la población y en especial a los jóvenes del país

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  2. Te felicito eres un crack XD
    Admiro tu trabajo y lo gran persona que eres un fuerte abrazo por favor sigue instruyendonos en temas de salud como lo sabes hacer

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  3. Lectura entretenida y muy informativa, que buenos que los padres pudieran leerlo y tener información real y bases para hablar con los chicos

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